Aspirinas | Aspirin [Podcast] [English Sub]
by RebeJumper on RebeJumper
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Para quienes no pueden ver el video, este es un fragmento de la transcripción del contenido:
Hay instantes en los que el silencio es sagrado, pero también existen momentos en que romperlo se vuelve una forma de consuelo. Cuando la familia, en medio del duelo, comienza a recordar las buenas acciones de quien partió, las palabras tienen el poder de honrar la vida que se apagó en la tierra, pero que sigue iluminando con su ejemplo.
Así como la muerte es universal, también lo es el consuelo, y esa noche comprendí que las fronteras que levantamos entre religiones, culturas o costumbres pueden romperse en un instante cuando lo único que importa es tender una mano amiga, estar ahí, compartir la carga del dolor. El consuelo, cuando es sincero, no entiende de los choque de Oriente con los de Occidente. Habla un lenguaje que todos reconocemos: el de la humanidad compartida, y quizás esa sea la lección más grande en medio del dolor que produce la pérdida de nuestros seres queridos.
Me centro ya en el tema de hoy arrojando una pregunta al aire cibernético:
¿Han escuchado acerca del ácido acetil salicílico? Pues sí, el mismo, el mismo producto al que Bayer bautizó con el nombre de Aspirina, allá por el año 1899.
¿Por qué pregunto esto?
Pues porque mi anécdota, aunque no se remonta a más de un siglo porque tengo mis añitos, pero no es para tanto, se relaciona con un suceso que me ocurrió en estos días de ausencia escritural y de chismes online en donde suelo publicar, sea audio capítulos de mis novelas insufribles e inventos literarios de noctámbula con mezclas parasómnicas, o algún podcast en una cuenta familiar en donde no solo mi esposo o yo hablamos de algunos temas, sino también mi cuñado o su esposa... por algo es familiar.
Recibí una llamada de mi jefe y dueño del laboratorio diciendo que una de mis compañeras de trabajo había fallecido. Casi me da un soponcio cuando escuché el nombre de la finada. En ese instante, se me vino a la cabeza hasta la canción "Cuando un amigo se va" mientras me apretaba el pecho de manera disimulada y las lágrimas me empezaron a correr cuando me senté en la banqueta para no caerme por la impresión.
Y es que soy sincera, solo porque ya han pasado más de dos años desde que
parí a mis hijos gemelos, no me agarró lo que antes se conocía de manera coloquial como "sobreparto". Pero mantuve la calma no solo porque no me gusta que mis hijos me vean llorando y perciban mi angustia mientras pasamos bonitos tiempos de calidad y como justo cuando mi jefe me llamó, yo estaba en el invernadero con los tres, pues debía mantener la estabilidad hasta porque como todavía sigo secretando leche materna, los tres siguen beneficiándose de ella y no quiero pasarles malas energías.
Mis hijos no lactan como antes porque ahora más se ponen a jugar con mis "chichis" cuando los tengo sentados en mis piernas y las buscan, aunque jamás las han mordido con esos dientecillos tan filosos de mini-tigres que tienen. Creo que es porque el papá les ha hablado clarito a los tres y con autoridad, diciéndoles que:
"Los senos de la mamá no son de hule para que los muerdan y que así fortalezcan sus encías, para ese ejercicio tienen sus dinosaurios y pollos de silicona especial".
En el momento en que cerré la comunicación después de asegurarle a mi jefe mi presencia en la funeraria, como un ser angelical enviado por el Creador, entró al invernadero la esposa de mi cuñado Ezequiel. Quería recoger algunas hierbas porque le tocó, junto con mi hermana mayor, mi suegra y mi mamá, preparar el almuerzo.
Apenas me vio y sin que yo le dijera nada, ya se dio cuenta de mi estado de ánimo y respondió que llevara por ella la cesta con las plantas a la cocina y que dejara a mis hijos a su cargo para que yo pudiera desahogarme a puerta cerrada y, si era posible, llamara también a Benjamín.
Después de dejar el encargo en la cocina, subí a mi habitación, cerré la puerta y lloré un buen rato. Ya más calmada, comencé a buscar ropa adecuada para asistir al servicio de honras fúnebres y, luego de sacar mis botas, le escribí a mi marido un mensaje a su WhatsApp, preguntándole si estaba disponible para contestarme. En menos de tres minutos me devolvió, no un mensaje, sino una llamada por video.
Tenía un rato libre porque, entre consulta y consulta, él se toma un descanso de diez minutos... eso es reglamentario. Como me vio llorando, por supuesto que preguntó por mí y mi estado de abatimiento, por nuestros hijos, por su hermano gemelo y por toda la familia. Le conté lo que había pasado, que le escribí para avisarle y para que supiera a dónde se había fugado su "enana pecosa" en caso de que él llegara a la casa y no la encontrara.
Me contestó que, como era evidente, él no me podía llevar, pero que yo debía decirle a un "adulto responsable" que estuviera disponible en casa para que se convirtiera en mi chofer por unas horas. Luego de despedirnos, comencé a prepararme para salir.
En el vestíbulo apareció mi suegro.
Al verme tan afectada, dijo que primero me calmara y le contara cuál era el problema para abandonar la casa sin decir nada, sin avisar. Y, bueno, se lo conté, y sin que pudiera acabar de hablar para pedirle si quería convertirse en mi chofer por algunas horas, él se adelantó, mientras me brindaba un cálido abrazo, diciendo:
"Rebe, yo te llevo. Te llevo, pero toma un respiro, no solo por ti misma, sino por la familia a la que vas a ver en la funeraria. No te digo que no llores, pero por lo menos que esas lágrimas de dolor se transformen y canalicen hacia un consuelo efectivo para los deudos".
Llegamos y antes de bajar, le dije a mi suegro que si quería, podía regresar a la casa y que en un par de horas yo lo llamaría para que viniera por mí. Él me respondió que si esa sería su labor, entonces hubiese sido mejor que yo llamara al servicio de taxis de confianza para que me recogiera en la puerta de la casa, aunque no le era desconocido el tema de la grave y seria emputada que su hijo Benjamín tendría si se enteraba que su esposa se subió sola a un taxi.
Mi suegro es un sol, quiso acompañarme en todo sentido porque asumió que yo también era parte de la lista de los deudos, y más si la persona que estaba descansando en el féretro era una de mis mejores amigas y no solo una compañera de trabajo. Entramos a la funeraria y bueno, yo conocía a todos los presentes porque incluso muchos de ellos estuvieron en el funeral de mi papá, bendita sea su memoria.
Muchas cosas pasaron en ese servicio de honras fúnebres, las cuento en el video porque como bien lo escribió mi esposo en su publicación anterior, no podría transcribir todo aquí, aunque quisiera.
Lo cierto es que brindar consuelo a las personas que pierden a sus seres queridos no es fácil, no se maneja solo con silencios o con palabras prefabricadas. Y eso, quedó más que claro cuando todo en esa funeraria dio, cual storytelling, un giro inesperado, en donde el "arma de Chéjov" de la historia fue mi suegro.
Y creo que hasta aquí llegaré con el resumen de la caja de información de este conversatorio de palabras sueltas en video, o podcast, si prefieres llamarlo así.
Gracias por acompañarme en este video de principio a fin, quiera mi Creador y sustentador permitirme, permitirnos a mi esposo y a mí compartir con ustedes en una nueva oportunidad que por su gracia y misericordia nos otorgue la vida.
Un fuerte abrazo y que tengas un excelente día. Con paz por todo rincón.
Todo lo mejor para cada uno.
Hasta pronto.