All-Inclusive, Minus the Freedom
I am in favor of the right to health for all people, even those who are in prison. Partly because it is a universal human right, and partly because in my country, anyone can end up in prison — even the innocent.
I know it's a bit cynical, it's something like altruism out of convenience, since eventually, even I myself could end up in that situation.
As I said, in my country you don't need to be a criminal to end up behind bars. In fact, according to the 2025 report from the Ministry of Justice, cited by the Center for Judicial Studies (CEJ) in its campaign "The Other Side of Pretrial Detention," 60% of the 19,426 inmates in Paraguay at the close of that year had no final conviction. They are stuck in an endless "preventive" prison, which in practice functions as a punishment handed down before anyone has been found guilty of anything.
Many of them simply because they are poor. I'm not saying they're innocent. I'm just saying the justice system has flaws, and it also makes mistakes. And I'm not speaking in the abstract.
Marcelo Manuel Romero, a hairdresser from Asunción, spent 22 months in prison accused of aggravated robbery that occurred while he was living in Argentina. He wasn't even in the country. The only "evidence" against him was a police report, and the victim couldn't even identify him — obviously, since he wasn't there. When he finally managed to prove he was thousands of kilometers away when the crime happened, the Prosecutor's Office itself dropped the charges. The State had to compensate him with over 221 million guaraníes. That money, by the way, also comes from everyone's taxes: yours, mine, everyone's. Inefficiency has a bill too, and we all pay it.
It's not an isolated case. A teacher spent nearly three years in prison accused of killing her newborn son, when in reality the baby had died of natural causes and she simply didn't know the legal procedures for burial. Another woman spent three and a half years in prison over her husband's death, until she was acquitted on reasonable doubt. Both of them, like Marcelo, were eventually awarded millions in compensation by the State for the "mistake" of stealing years of their lives.
Even though the Constitution guarantees the presumption of innocence, in practice it works the other way around: you're guilty until you prove your innocence. And proving it, as we've seen, can take years.
In summary, just as I oppose the death penalty because of the historical mistakes it has produced, I support a set of basic rights for the accused and the convicted. Health is a right.
Of course, I'm one of those people who believe that every right comes with a responsibility. Even while in prison.
The premise of universal public healthcare rests on the fact that citizens compulsorily contribute to the State through taxes, fees, and levies.
The same should apply to prisons. People who have been tried and imprisoned should work to cover their own costs and expenses. Otherwise, it's a kind of free lodging for committing crimes.
This isn't some utopia of mine. In Wisconsin, United States, inmates enrolled in the "work release" program go out to work during the day and return to prison at night, but a portion of every paycheck they earn goes directly toward covering their own stay: up to 37% goes to housing, 8% to food, and 21% to transportation, with monthly caps that can add up to around $740. In Argentina, the law also provides for paid prison labor, though the Supreme Court ruled unconstitutional the 25% deduction that used to be applied to cover facility costs, on the grounds that basic upkeep is the State's obligation, not the inmate's. The debate, then, isn't new: it's about how far someone who commits a crime should go in covering the cost of their own confinement, without that turning into forced labor dressed up as rehabilitation. I lean toward the middle ground: let them work, let part of what they earn go toward their own upkeep, and the rest toward repairing the harm done to the victim. It's not charity, it's shared responsibility.
And I say this because, at least in my country, incarcerated criminals keep committing crimes from behind bars. Phone scams, for instance, and some even keep running their illegal "businesses."
On the other hand, if the prison system had a rule requiring every inmate to work, they wouldn't have the time or the opportunity to keep offending.
Prisons are usually full of people who never had access to the services the State was supposed to provide throughout their lives: quality education and job opportunities.
I'm not saying there are no exceptions — there will always be "rotten apples" in any society, even the most advanced ones. But we're talking about the majority.
That's why I believe that anyone deprived of their freedom has the right to health, to education, and to a second chance. But they also have obligations, like the obligation to repair the harm caused to the victim, and the obligation to work for their own upkeep.

Todo Incluido, Menos la Libertad
Estoy a favor del derecho a la salud de todas las personas, incluso de aquellas que están en la cárcel. Parte porque es un derecho humano universal, y parte porque en mi país, cualquiera puede terminar en la cárcel, incluso los inocentes.
Sé que es un poco cínico, es algo como el altruismo por conveniencia, ya que eventualmente, hasta yo misma podría llegar a estar en esa situación.
Como dije, en mi país no hace falta ser un criminal para terminar tras las rejas. De hecho, según el informe 2025 del Ministerio de Justicia, citado por el Centro de Estudios Judiciales en su campaña "La otra cara de la prisión preventiva", el 60% de los 19.426 internos que había en Paraguay al cierre de ese año no tenía condena firme. Están en una eterna prisión "preventiva", que en la práctica funciona como un castigo anticipado a quien todavía no fue declarado culpable de nada.
Muchos de ellos simplemente por el hecho de ser pobres. No digo que sean inocentes. Sólo digo que el sistema de justicia tiene vicios, y además comete errores. Y no hablo en abstracto.
Marcelo Manuel Romero, un peluquero de Asunción, pasó 22 meses preso acusado de un robo agravado que ocurrió mientras él vivía en Argentina. Ni siquiera estaba en el país. La única "prueba" en su contra era un parte policial, y la víctima ni lo reconoció, porque obviamente no podía. Cuando finalmente pudo demostrar que estaba a miles de kilómetros del hecho, la propia Fiscalía retiró la acusación. El Estado tuvo que indemnizarlo con más de 221 millones de guaraníes. Ese dinero, dicho sea de paso, también sale de los impuestos de todos: los tuyos, los míos, los de cualquiera. La ineficiencia también tiene una factura, y la pagamos entre todos.
No es un caso aislado. Una docente estuvo presa casi tres años acusada de matar a su hijo recién nacido, cuando en realidad el bebé había muerto por causas naturales y ella simplemente no sabía los trámites legales para enterrarlo. Otra mujer pasó tres años y medio en prisión por la muerte de su esposo, hasta que la absolvieron por duda razonable. A ambas, como a Marcelo, el Estado terminó pagándoles indemnizaciones millonarias por el "error" de haberles robado años de vida.
Aunque la Constitución garantiza la presunción de inocencia, en la práctica es al revés: eres culpable hasta no demostrar tu inocencia. Y demostrarla, como vimos, puede tardar años.
En resumen, tal como estoy en contra de la pena capital por los errores históricos cometidos, estoy a favor de una serie de derechos básicos para los imputados y condenados. La salud es un derecho.
Por supuesto, soy de las personas que creen que a cada derecho le corresponde una responsabilidad. Aún estando en prisión.
El supuesto de la sanidad pública universal se basa en que los ciudadanos compulsivamente aportan al Estado en la forma de impuestos, tasas y construcciones.
Esto mismo debe aplicarse a las cárceles. Las personas que han sido juzgadas y encarceladas deberían trabajar para cubrir sus costos y gastos. Caso contrario es una especie de alojamiento gratuito por cometer delitos y crímenes.
Esto no es una utopía mía. En Wisconsin, Estados Unidos, los reclusos que participan del programa de "libertad de trabajo" salen a trabajar durante el día y regresan a la prisión por la noche, pero de cada cheque que cobran, una parte va directamente a cubrir su propia estadía: hasta un 37% se destina a alojamiento, un 8% a comida y un 21% a transporte, con topes mensuales que pueden sumar unos 740 dólares. En Argentina, la ley también contempla que el trabajo carcelario sea remunerado, aunque la Corte Suprema declaró inconstitucional el descuento del 25% que antes se aplicaba para cubrir gastos del establecimiento, bajo el argumento de que la manutención básica es obligación del Estado, no del interno. El debate, entonces, no es nuevo: es hasta qué punto quien delinque debe correr con parte del costo de su propio encierro sin que eso se disfrace de trabajo forzado con relato de reinserción. Yo me inclino por el término medio: que trabajen, que una parte de lo generado vaya a su manutención, y el resto a reparar el daño causado a la víctima. No es caridad, es corresponsabilidad.
Y digo esto porque al menos en mi país, los criminales encarcelados siguen cometiendo delitos desde la prisión. Ya saben estafas telefónicas, e incluso algunos siguen dirigiendo sus "negocios" no lícitos.
En cambio, si el sistema penitenciario tuviera la regla de que cada persona encarcelada debe trabajar, no tendrían tiempo u oportunidad de seguir delinquiendo.
Normalmente las cárceles están llenas de personas que no han accedido a los servicios que el Estado debió proveer durante su vida: educación de calidad y oportunidades de empleo.
No digo que no haya excepciones, manzanas "podridas" siempre habrán en cualquier sociedad, incluso en las más avanzadas. Pero hablamos de la mayoría.
Por eso, creo que cualquier persona privada de su libertad tiene el derecho a la salud y a la educación, y a una segunda oportunidad. Pero también tienen obligaciones, como la obligación de reparar el daño causado a la víctima, y la obligación de trabajar para su sustento.
Traducción al inglés: Claude (Anthropic)
Imagen: Meta AI
Fuentes
https://www.abc.com.py/nacionales/2026/08/01/cej-dice-que-60-de-presos-no-tienen-condena-firme-lanzan-campana-para-visibilizar-hacinamiento/
https://www.abc.com.py/nacionales/92026/05/21/estuvo-preso-22-meses-siendo-inocente-y-ahora-el-estado-debe-pagarle-g-221-millones/
https://www.hoy.com.py/nacionales/2026/05/21/el-estado-debera-pagar-millonaria-indemnizacion-por-encarcelar-a-un-inocente-por-22-meses
https://www.ultimahora.com/errores-judiciales-que-revelan-el-verdadero-rostro-de-un-pais-desigual
https://www.ultimahora.com/docente-recibira-mas-de-g-800-millones-tras-ir-presa-por-error-pase-mucho-dolor
https://www.abc.com.py/nacionales/2026/06/23/estado-debe-pagar-g-616-millones-a-mujer-declarada-inocente-que-estuvo-mas-de-3-anos-en-prision/
https://wisconsinwatch.org/es/2019/09/pagar-para-quedarse
https://www.csjn.gov.ar/archivo-cij/nota-6831-Disponen-que-el-salario-de-un-preso-no-puede-sufrir-retenciones-para-su-manutenci-n-en-la-c-rcel.html
https://www.lanacion.com.ar/seguridad/trabajar-en-la-carcel-y-cobrar-un-sueldo-como-es-el-sistema-laboral-en-prision-nid1733641/
Congrats on your daily Ecency leaderboard quest, @ladyaryastark! Your perspective on universal healthcare as a necessary safeguard for everyone is truly profound.
Tipped with Ecency POINTS.
You've been curated 🌷
Leerte es siempre un placer.
Creo que de lo que hablas sucede en todas partes. O en la mayoría de los países para no ser absolutos.
Está bien traigas a #hive este asunto .
Salud!